Un rincón oculto de Galicia

En el pequeño pueblo de Marraxón, rodeada de un precioso bosque de musgo, helechos, robles y castaños, se encuentra un precioso paraje natural que resulta desconocido incluso para muchos gallegos. Hablo de la cascada, la fervenza en su idioma de origen, un impresionante salto que supera, en algunos tramos, los 200 metros de atura convirtiéndose en una de las más grande de toda la comunidad. Es un lugar con encanto al que te costará llegar, ya no solo por que el camino carezca de señalización sino porque es un destino que, como la isla de Muerte, no se puede encontrar, excepto por aquellos que conocen de su existencia.

Accediendo desde Neda, en dirección a la central eléctrica, se llega a un tramo donde los intensos aromas se quedan grabados en tu memoria para siempre. Ve a contracorriente del curso del río, pasea por el estrecho sendero y asciende hasta lo más alto de la colina mientras te dejas sucumbir por la belleza del entorno y su verdoso escenario. Quedarás asombrado por haber encontrado un espacio, que a pesar de encontrarse a tan solo 10 minutos de la ciudad, pueda otorgar tanta paz y tranquilidad.

Fervenza_Belelle

Deja que el espacio te sirva de pulmón, respira profundamente los aromas y cierra los ojos para que los sonidos queden bien definidos y diferenciados: escucha las ramas moverse por el viento, el agua chocar contra las rocas, los pequeños insectos ocultándose y la fervenza a lo lejos. Cuando alcances la cima disfruta de las vistas, de las pequeñas motas de agua que te humedecen en pelo y de los rayos de luz que crean una estampa de ensueño.

No te resistas y descálzate para probar las frías aguas del río y si eres un valiente sumérgete en alguna de las piscinas naturales que se forman a los pies de la cascada donde la constante caída del agua te hará un efecto jacuzzi del que quedarás prendado. Márchate de allí con la nostalgia suficiente para estar dispuesto de hacerle un favor a tus amigos y mostrarles este rincón oculto de Galicia.

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