Los secretos de la Bahía de Baly de Madagascar

Si ha optado por el descubrimiento de Madagascar, es ciertamente porque es una isla cuyas playas permiten pasar vacaciones serenas. Este destino es también sinónimo de la autenticidad y de la biodiversidad. Si quiere que estos dos criterios estén reunidos durante su viaje a Madagascar, debe visitar la Bahía de Baly. Un refugio de la naturaleza situado en el noroeste del país.

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Un parque nacional a proximidad del mar

Implantado bien en la región de Boeny, el Parque Nacional Bahía de Baly es un atractivo que demarca los municipios de Soalala y de Ambohipaky. Su situación geográfica le permite gozar de un ecosistema tanto marino como terrestre. Dotado de una superficie de 57.142 hectáreas, el lugar resguarda vegetaciones y animales raros como la tortuga Angonoka, que a causa de su especificidad típica de la región, se convirtió en el símbolo del destino. Una centena de especies animales le espera allí, incluso las aves, los reptiles y los anfibios. En relación con la flora, puede también encontrar más de cien tipos. Además, muchos lagos, como los Tsingy de Namoroka, completan las curiosidades del parque.

Un paréntesis balneario asegurado

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Quien dice bahía, piensa en playas. De estas últimas, encontrará muchas en los parajes, yendo de las más corrientes a las más idílicas. ¿Las ventajas? Están protegidas por una gran barrera de coral. Allí, podrá disfrutar del mar con tranquilidad. Además del submarinismo, que le permite explorar un fondo marino excepcional, podrás practicas deportes náuticos de todos los géneros así como realizar paseos en piragua. Puede recurrir a los servicios de los hoteles que están implantados allí para la organización de sus excursiones y actividades.

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