La Semana Santa profunda, tal y como se vive en el Bajo Aragón, llevó a sus propietarios a conocer Calaceite.
Atrapados por la belleza de su casco histórico, y sorprendidos por la ausencia de oferta turística acorde a las expectativas, decidieron embarcarse en esta bonita aventura. Debido a cierto romanticismo, unido al deseo de plasmar la experiencia profesional de José Vicente en establecimientos rurales de calidad, concibieron este pequeño hotel.
Para ello rehabilitaron un antiguo molino de aceite de principios del XVIII, consiguiendo aunar el carácter antiguo de sus muros de piedra, puertas de madera labrada, y por supuesto, la enorme muela de aceite, con arte contemporáneo y mobiliario confortable, cuidando hasta el mínimo detalle.
La bodega en planta sótano, que alberga una monumental muela de aceite, dispone de buenos vinos y licores que degustar, así como de billar americano.
La biblioteca con chimenea, y el saloncito rojo, ambos en planta baja, propician momentos de grata lectura. Finalmente la buhardilla, con impresionantes vistas desde su terraza acoje varias zonas de estar con juegos de mesa.
La mayor satisfacción, es la lectura del libro de firmas en donde los que se han alojado quedan atrapados por el trato amable del servicio y la calidez de este hotel seductor en el que muchos desearían hacer una alianza con el tiempo.