La Pescal abre las puertas de la casa para que el viajero que se acerca a la zona a disfrutar de las actividades al aire libre o simplemente por motivos de trabajo, además de reponer fuerzas con la comida preparada con mimo en sus fogones, pueda también descansar hasta el día siguiente.
Para ello pone a disposición del visitante 4 habitaciones dobles (con baño y televisión), decoradas con antiguos muebles recuperados de la vieja casa, en un ambiente casero y acogedor; salón común para cambiar impresiones después del día de actividad, ver la tele o sencillamente leer antes de la cena.
También puede el viajero probar los típicos productos de la región y una auténtica comida casera, preparada con esmero y utilizando las materias primas de la zona.
El jardín invita a relajarse y olvidar las preocupaciones, ayudando a disfrutar de una estancia más cercana a la vida rural.
El viajero puede probar platos típicos elaborados con productos de la región cocinados con esmero.